¿Atacar los síntomas o pensar en sus causas?

Sin entrar en cuestiones puramente conceptuales, digamos que quien recurre a un profesional de la salud de manera voluntaria lo hace porque ha detectado que tiene un síntoma de que algo no anda bien: una manifestación de que algo no funciona correctamente, lo que antes funcionaba para determinadas situaciones ya no funciona. Por ejemplo, aquel que cuando se sentía aburrido lograba salir de ese estado prendiendo el televisor y mirando el noticiero, y de pronto se encuentra con que al hacer eso se aburre más aun.  Si este estado de aburrimiento termina por extenderse a otras actividades, el sujeto llega al consultorio del psicólogo: "no sé qué me pasa, todo me aburre, nada me satisface, no sé qué hacer con mis días".


Los sueños... ¿Sueños son?

Misteriosas creaciones de nuestra psiquis, los sueños se han transformado con el paso del tiempo en un misterio que ha llamado la atención tanto de los científicos, filósofos e investigadores de mayor renombre, como también han sido parte fundamental de la historia y ritos de culturas milenarias, así como también han servido de apoyo para tomar decisiones que hoy en día consideramos históricas, que han marcado el camino hacia el mundo en el que hoy vivimos.

Algunos Mitos y Leyendas sobre "ir al psicólogo"

Los psicólogos- sobre todo los psicoanalistas- no tenemos buena prensa, esto no es un secreto. No digo que ocurra con todos los profesionales, pero existe en el aire una extraña tensión, como una suerte de vapor que hace que el sentido común siempre esté a la mano como herramienta implacable de refutación ante la primera aparición del prefijo psi.

Lejos de intentar luchar contra esto, me interesa tan sólo aclarar algunas cuestiones, mitos diría, acerca de la labor del psicólogo. Mitos misteriosamente edificados sobre la extraña y escurridiza idea del sentido común. Ojo, esto no excluye la existencia de profesionales que día a día se esfuerzan por hacer su trabajo lo suficientemente mal como para degradar hasta lo impensado la profesión. Quiero decir, psicólogos que dan razones sobradas para que la gente dude de ellos y de la profesión en general... aunque no todos los profesionales seamos de la misma calaña.